Thursday 14. November 2019

Ignace Berten o.p.

¿Una Europa Solidaria?


 

La Unión Europea ha renunciado de hecho a asegurar un modelo social común; ella misma está expuesta a una mundialización dominada por un capitalismo financiero ciego que ha desplazado al capitalismo productivo e industrial. Por decisión política, Europa ha sido entregada al mercado, en detrimento de los ciudadanos y especialmente de los más frágiles.

“Habéis privado al pobre de su dignidad” dice el apóstol Santiago (2,6). El Papa Francisco es muy claro sobre la urgencia de una reforma política: “La necesidad de resolver las causas estructurales de la pobreza no puede retrasarse, no solamente en razón de una exigencia pragmática de obtener resultados para poner en orden en la sociedad, sino por sanarla de una enfermedad que la hace frágil e indigna, y que no hará sino llevarla a nuevas crisis. […] En tanto no se resuelvan de forma radical los problemas de los pobres, y no se renuncie a la autonomía absoluta de los mercados y de la especulación financiera, y no se aborden las causas estructurales de la disparidad social, los problemas del mundo no se resolverán de manera definitiva. La desigualdad social es la raíz de los males de la sociedad. La dignidad de cada persona humana y el bien común son las cuestiones que deberían estructurar toda política económica” (Evangelii gaudium, nn. 202 et 203).

 

La enseñanza social de la Iglesia reconoce el valor pero también los límites de una economía de mercado. El mercado puede ser eficaz pero tiene que ser regulado, porque por sí mismo no puede 1º asegurar la protección de los bienes comunes (el medioambiente o el agua); 2º responder a las necesidades no comercializadas, privando de bienes esenciales a aquellos que no pueden pagar (alimentación, alojamiento, salud); 3º asegurar un reparto equitativo de los beneficios y los ingresos. La enseñanza de la Iglesia propone 1º un encuadramiento y una regulación del mercado en función de las necesidades sociales; 2º reconocer la responsabilidad de las instituciones públicas en estas dimensiones, y en particular el papel de los Estados; 3º une regulación de las instituciones financieras internacionales.

 

A nivel europeo, eso exige 1º que sean requilibrados los procesos de decisión entre una parte lo económico y de la otra lo social y lo fiscal; y que 2º se privilegie el proceso de decisión comunitaria el único que puede garantizar una solidaridad efectiva.

 

Ignace Berten o.p.

founder of ESPACES-Spiritualities, Cultures and Society in Europe, Brussels

 

 

Translated from the original text in French.

 

 

"Es necesario, por ello, que las riquezas, que se van aumentando constantemente merced al desarrollo económico-social, se distribuyan entre cada una de las personas y clases de hombres, de modo que quede a salvo esa común utilidad de todos (...)". Papa Pío XI. (Quadragesimo anno, 57-58)

 

 

"Mientras no se resuelvan radicalmente los problemas de los pobres, renunciando a la autonomía absoluta de los mercados y de la especulación financiera y atacando las causas estructurales de la inequidadno se resolverán los problemas del mundo y en definitiva ningún problema. Papa Francisco (Evangelii Gaudium, 202)

 


Vivir la caridad significa no buscar nuestro propio interés, sino llevar los pesos de los más débiles y pobres.

 

 

 

 

http://the-europe-experience.com/